¿Qué sucede cuando los precios de los alimentos se encarecen? ¿Eres de los que entran en pánico o de los que ven una oportunidad en cada obstáculo que se presenta en la vida?
Quienes se estresan por la situación suelen tomar decisiones precipitadas, teniendo el foco de su visión a corto plazo: cómo llenar la despensa con poco dinero. Así, empiezan a sustituir unos alimentos por otros sin tomar en cuenta ni el valor nutricional ni el impacto a medio-largo plazo de esas compras. La carne o el pescado (y ahora en España con los huevos) se consume menos, y se aumenta la ingesta de cereales, pastas, patatas, etc.
Por el contrario, hay quienes planifican su alimentación de manera estratégica, pensando en factores como el equilibrio nutricional-energético, los beneficios de comer menos (sí, comer menos!), el incremento del ejercicio y la adopción de rutinas de alimentación acordes a los horarios de luz-oscuridad. De esta manera consiguen no sólo balancear su presupuesto a la hora de hacer la compra, sino que además mejora su salud, su energía, el bienestar, y el buen humor.
Algunos tips de compra estratégica:
Elimina de tu compra lácteos, cereales, pan, galletas, alimentos preparados. Calcula cuánto ahorras con este cambio.
Compra huevos, carne de cerdo, carne de ternera, sardinas frescas o en conserva, aguacate, mantequilla... Ten en cuenta que la cantidad de estos alimentos para saciarte es menor que la de los alimentos que has eliminado.
BEBE MÁS AGUA. Pero agua sola, no agua con sabores, ni zumos. Muchas veces no comemos por hambre, sino por aburrimiento. O para calmar la sed.
Cuando no tengas tiempo para comer sentado come un puñado de frutos secos, o aguacate, o una lata de sardinas. Bebe agua. Nada más. Verás que tu energía se mantiene estable durante mucho tiempo. Y ahorrarás el dinero de una comida rápida, que además te sentaría mal.
¿Lo pruebas? ¿Nos cuentas cómo te va?
